{"id":1598,"date":"2020-12-14T15:00:35","date_gmt":"2020-12-14T18:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1598"},"modified":"2020-12-15T00:23:09","modified_gmt":"2020-12-15T03:23:09","slug":"tanto-griterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2020\/12\/14\/tanto-griterio\/","title":{"rendered":"Tanto Griter\u00edo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">0. Entonces se escucha un ruido. Algo se cae. Suena como un saco de papas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Una casa grande pero descuidada. Estamos dentro, en un pasillo o en un espacio intermedio. O mejor, salimos del negro y pasamos a un pasillo, vamos en movimiento y llegamos a la pieza. Esta ni\u00f1a peque\u00f1a, que mira por la ventana que da al patio, se r\u00ede, le produce gracia lo que ve. Sale corriendo de su pieza (esa era su pieza) y la seguimos por la casa, sale por la puerta delantera y corre hac\u00eda el patio, por una orilla de la casa que da al patio. La ni\u00f1a se detiene. Por sobre su hombro vemos un hombre viejo, de unos 50 a\u00f1os, que solo tiene puestos sus ro\u00f1osos pantalones. Su piel est\u00e1 sucia. El hombre est\u00e1 echado en el piso, pegado a la pandereta del patio, como si se hubiera arrastrado por encima y sus fuerzas s\u00f3lo hubieran alcanzado para dejarse caer all\u00ed. La ni\u00f1a mira un momento desde lejos, se da vuelta, grita <em>\u00a1Mam\u00e1!<\/em> y vuelve a mirar al hombre. No puede ver su rostro. La ni\u00f1a comienza a acercarse lentamente, como jugueteando. Escuchamos las quejas del hombre. Mientras m\u00e1s cerca la ni\u00f1a se mueve, m\u00e1s se queja el hombre, como si su dolor se intensificara. Con el tipo ya gritando, moviendo las manos para que se vaya, la ni\u00f1a se queda quieta, mir\u00e1ndolo, buscando con su mirada la de aquel. Repentinamente se devuelve corriendo y se mete en la casa de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. La familia toma desayuno. El pap\u00e1 est\u00e1 inquieto. Se queda de pie con el taz\u00f3n en la mano y a veces va al sill\u00f3n para sentarse a ver tele o se apoya en la pared. La mam\u00e1 tambi\u00e9n se queda de pie, les da comida a las ni\u00f1as, les hace panes con mantequilla y les pone el t\u00e9 en el platillo para que se enfr\u00ede. Son dos ni\u00f1as, con poca diferencia de edad. Se comen los panes agarrados con las dos manos. En la mesa hablan entre ellas de otras cosas, preocupaciones de ni\u00f1as, y la mam\u00e1 les sigue el juego. La ni\u00f1a pregunta que qu\u00e9 van a hacer con el caballero. La mam\u00e1 le dice que no sabe. Que no se acerquen porque puede estar enfermo. El pap\u00e1 sigue mirando la tele. Se gira a mirar a su esposa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. El pap\u00e1 se acerca al hombre. El hombre grita, el pap\u00e1 se asusta y llora en silencio. Los gritos del hombre aterran al pap\u00e1. Descubrimos que las ni\u00f1as miraban desde lejos. El pap\u00e1 se devuelve llorando y les dice a las ni\u00f1as que no se acerquen, que parece que le duele. El pap\u00e1 se quiebra de nuevo. Se queda un rato sentado en el piso de tierra y las ni\u00f1as tratan de consolarlo. Pero el pap\u00e1 se para y entra a la casa. Las ni\u00f1as se quedan mirando al hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La mam\u00e1 se acerca caminando a dejarle un envase con agua al hombre. El hombre grita, pero a la mam\u00e1 no le importa. En el cl\u00edmax de los gritos del hombre, la mam\u00e1 le dice <em>\u00a1qu\u00e9 tanto griter\u00edo!<\/em> y deja el plato con agua al lado del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Las ni\u00f1as traen amigos y juegan a tirarle piedras al hombre desde lejos. El hombre no se queja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. La mam\u00e1 riega el patio. Trata de no tirarle agua encima al hombre, pero igual el barro salta y le mancha la cara y la guata. El hombre duerme ruidosamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Durante la noche, las ni\u00f1as tratan de ponerle un chaleco al hombre. El hombre gime de dolor, pero no ataca a las ni\u00f1as. Las ni\u00f1as logran ponerle el chaleco, aunque le queda con la cabeza a medio salir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Pap\u00e1 saca a las ni\u00f1as a jugar. Las lleva a un parque. Las ni\u00f1as corren. Seguimos a las ni\u00f1as corriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Un d\u00eda las ni\u00f1as encuentran a pap\u00e1 llorando solo. Mam\u00e1 llega y se lo lleva a la pieza. Discuten. Pap\u00e1 se devuelve al sill\u00f3n y llora. Las ni\u00f1as lo miran mientras juegan en la alfombra. Se van a acostar. Pap\u00e1 aparece con los ojos llorosos en la puerta de la pieza y les arroja unos dulces, unos bombones, a la cama. Se va.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Las ni\u00f1as est\u00e1n mirando tele, una novela de la tarde. Salen al patio y miran al hombre. Se le acercan. Pero el hombre esta vez no se queja. Se acercan lo m\u00e1s que pueden. Lo mueven. Lo pinchan con un palo. Le gritan. Nada. Vuelven a la casa y llaman a la mam\u00e1 por tel\u00e9fono. Le dicen que parece que se muri\u00f3. La mam\u00e1 les dice, ret\u00e1ndolas, que no lo vayan a enterrar en la casa. Que lo vayan a enterrar bien lejos. Las ni\u00f1as dicen que lo van a enterrar como un pajarito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. Un p\u00e1jaro muerto. Lo echan dentro de un envase de esos helados crazy o algo as\u00ed. Le tiran unas ramas y hojas adentro y despu\u00e9s lo ponen en un peque\u00f1o hoyo. Las ni\u00f1as est\u00e1n con unos amigos, en medio de una cancha de tierra. Terminan de enterrar el p\u00e1jaro y todos se van corriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Maximiliano Vega<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>0. Entonces se escucha un ruido. Algo se cae. Suena como un saco de papas. 1. Una casa grande pero descuidada. Estamos dentro, en un pasillo o en un espacio intermedio. O mejor, salimos del negro y pasamos a un pasillo, vamos en movimiento y llegamos a la pieza. Esta ni\u00f1a peque\u00f1a, que mira por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1599,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-1598","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1598","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1598"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1598\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1620,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1598\/revisions\/1620"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1599"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1598"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1598"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1598"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}