{"id":1420,"date":"2020-08-21T18:20:41","date_gmt":"2020-08-21T21:20:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1420"},"modified":"2020-10-27T14:39:32","modified_gmt":"2020-10-27T17:39:32","slug":"nada-volvera-a-ser-lo-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2020\/08\/21\/nada-volvera-a-ser-lo-mismo\/","title":{"rendered":"Nada volver\u00e1 a ser lo mismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DE LAS M\u00c1QUINAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cEl medio de trabajo, asimilado con el proceso de producci\u00f3n capitalista, sufre diversas metamorfosis, la \u00faltima de las cuales es la m\u00e1quina o, mejor dicho, un sistema autom\u00e1tico de maquinaria puesto en movimiento por un mecanismo autom\u00e1tico o fuerza motriz, que se mueve por s\u00ed mismo\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Marx<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo -\u00bfo siempre, acaso?- se trata de m\u00e1quinas. M\u00e1quinas, flujos y cortes, velocidades, intensificaciones y lentitudes. M\u00e1quinas que producen m\u00e1quinas, que cortan flujos, o que se enganchan a otras m\u00e1quinas y a otros cuerpos para buscar ciertos resultados. M\u00e1quinas que copulan y se conectan para optimizar ciertos procesos. Cortes, flujos, modulaciones: m\u00e1quinas. Hay teletrabajo, hay aplicaciones m\u00f3viles de delivery y clases por zoom. Hay comisar\u00edas virtuales, televigilancia y cordones sanitarios. Hay drones, bases de datos, movilizaci\u00f3n reducida y distancia social. Hay quienes siguen contando y sumando las lucas. Otrxs que, a\u00fan con contrato y un aumento en la carga laboral, reciben como sueldo su &#8216;seguro de cesant\u00eda&#8217;. Es decir, su propia plata. Es decir, trabajan gratis. \u00bfTrabajan gratis? \u00bfQui\u00e9n sigue <em>contando los fardos<\/em>? El <strong>covid-19<\/strong>, como acontecimiento, ha provocado diferentes modulaciones a diversos niveles. No el virus, sino su <strong>gesti\u00f3n pol\u00edtica, en clave securitaria y de emergencia<\/strong>, es lo que ha permitido una modulaci\u00f3n de la sociedad que aparece incuestionable. Cuando est\u00e1 puesta en <strong>riesgo<\/strong> la existencia misma, \u00a1qui\u00e9n podr\u00eda oponerse! Pero, \u00bfy qu\u00e9 existencia?, o \u00bfcu\u00e1les?, \u00bflas vidas de qui\u00e9nes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Marx, la m\u00e1quina es un medio para la producci\u00f3n de plusval\u00eda. Es decir, algo que <strong>no tiene por objeto reducir el esfuerzo de lxs trabajadorxs, sino m\u00e1s bien optimizar la explotaci\u00f3n<\/strong>. El mismo Marx describe la relaci\u00f3n entre los seres humanos y las m\u00e1quinas, fundamentalmente, como una forma de sujeci\u00f3n social. Dir\u00edamos desde ac\u00e1: como <strong>una actuaci\u00f3n de las m\u00e1quinas en un pliegue interior de la producci\u00f3n<\/strong>. Un <em>\u201cextra\u00f1o poder\u201d<\/em> sobre el trabajo vivo, que es subsumido en el proceso general de sujeci\u00f3n, de modo que estas funcionan como accesorios vivos o medios para la acci\u00f3n productiva. Ahora bien, no es que la m\u00e1quina se acople a los cuerpos de lxs trabajadorxs: la m\u00e1quina -o <em>las m\u00e1quinas<\/em>, dir\u00edamos- no es una mera funci\u00f3n singular en una serie evolutiva que va desde el martillo hasta el iPhone, o que quedar\u00eda absorbida y clausurada en los aparatos y dispositivos. Por el contrario, <strong>son los cuerpos quienes se acoplan a las m\u00e1quinas<\/strong>, quedando la acci\u00f3n humana subsumida a estas y limitada a su mera protecci\u00f3n frente a todo lo que pueda alterarlas. Por lo tanto, <strong>son los cuerpos de lxs trabajadorxs quienes funcionan como accesorios de la m\u00e1quina<\/strong>. <strong>Rigurosa sujeci\u00f3n al orden de la m\u00e1quina que significa una optimizaci\u00f3n -\u00bfaceleraci\u00f3n?- de la producci\u00f3n<\/strong>. La conjunci\u00f3n entre humanx y m\u00e1quina forma una pieza con cualquier otra cosa para construir otra m\u00e1quina a su vez. Producci\u00f3n de producci\u00f3n, producci\u00f3n de sujeci\u00f3n, optimizaci\u00f3n de la optimizaci\u00f3n acelerada, producci\u00f3n de servidumbre. En todas partes m\u00e1quinas, y no metaf\u00f3ricamente. Un cuerpo, una peque\u00f1a m\u00e1quina que, al acoplarse a otro cuerpo, a otra m\u00e1quina, provoca un agenciamiento a velocidad diferenciada: <em>\u201cdentro del marco de dos semanas aproximadamente, podr\u00edan presentarse s\u00edntomas\u201d<\/em>. \u00bfSeguimos hablando de m\u00e1quinas? \u00bfQu\u00e9 decimos cuando decimos <em>m\u00e1quina<\/em>? <strong>Un proceso, un medio para la optimizaci\u00f3n<\/strong>. Como en el caso del <strong>covid-19<\/strong> (que no est\u00e1 vivo ni muerto), el cuerpo humano es un mero accesorio para su proliferaci\u00f3n. Porque, \u00bfacaso no ha sido la gesti\u00f3n del virus lo que ha logrado que algunxs trabajen gratis? \u00bfEs el virus una <em>m\u00e1quina<\/em>? Ciertamente no. <strong>Pero s\u00ed la gesti\u00f3n del virus, que llamaremos \u201cm\u00e1quina-v\u00edrica\u201d<\/strong>. Esta cualidad maqu\u00ednica del virus -insistimos, su gesti\u00f3n- no debe entenderse como la herramienta de un sujeto omnipotente -definici\u00f3n conspiroparan\u00f3ica y de laboratorio-, sino como <strong>un medio, como una relaci\u00f3n diferencial, un proceso que proporciona impulsos para que se efect\u00faen modos de obediencia que indudablemente ya exist\u00edan en potencia<\/strong>. Se trata de una relaci\u00f3n diferente que se da entre unos elementos ya conocidos: el teletrabajo ya exist\u00eda, las aplicaciones de delivery ya exist\u00edan, los drones ya asesinaban, exist\u00edan. <strong>En definitiva, la m\u00e1quina-v\u00edrica ha permitido todo un despliegue securitario para un re-ordenamiento de la sociedad capitalista<\/strong>. Eso salta a la vista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, para algunos la llamada <em>\u201ctentaci\u00f3n autoritaria\u201d<\/em>, que corre parejo con la gesti\u00f3n que hemos dado en llamar <strong>m\u00e1quina-v\u00edrica<\/strong> -\u00a1porque no es el virus en s\u00ed el problema, sino la modalidad de su gesti\u00f3n, su optimizaci\u00f3n!-, ser\u00eda una <strong>excepcionalidad<\/strong> en el discurrir de las democracias occidentales. Pero, si tomamos dicha tentaci\u00f3n del cuello, la acercamos a este punto del planeta, y la situamos en el marco de un continuo y largo proyecto civilizatorio de disciplinamiento y control (<em>necropol\u00edtico<\/em>, incluso dir\u00edamos con el amigo Achille Mbembe), deja de parecernos un <em>hipo<\/em> dentro de la <em>\u201ctradici\u00f3n democr\u00e1tica\u201d<\/em>, y se muestra como lo que es: una constante hist\u00f3rica de cuerpos inscritos en la extracci\u00f3n o la masacre. El capitalismo ha sido y siempre ser\u00e1 una pulsi\u00f3n reactiva. Evidentemente existen reestructuraciones, \u201cnuevas\u201d composiciones, \u201cnuevas\u201d modalidades de <em>\u201chacer lo que se tiene que hacer\u201d<\/em>, como dir\u00eda el \u201cnuevo\u201d Ministro del Interior. Pero en ning\u00fan caso son meros hechos aislados, <strong>no refieren a una excepcionalidad soberana<\/strong>. Son y ser\u00e1n la norma permanente y una constante normalizaci\u00f3n, el continuo de la regla (neo)liberal. En esto no hay nada \u201cnuevo\u201d: explotar, hacer morir y, llegado el momento, hacer imposible ciertas formas de vida que desaf\u00edan al Estado y el capital. <em>\u201cPorque nunca se detuvo el horror\u201d<\/em>, dir\u00eda el vecino Guillermo N\u00fa\u00f1ez. Tentaci\u00f3n autoritaria rima con tradici\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La producci\u00f3n v\u00edrica de la maquinaria de sujeci\u00f3n y la optimizaci\u00f3n de la servidumbre actual, suma a los tradicionales sistemas de opresi\u00f3n (soberano, disciplinario, bio y necropol\u00edtico) <strong>un conjunto de automatismos que requieren de la complicidad de los propios sujetos<\/strong>: dispositivos, h\u00e1bitos y relaciones que, a su vez, concatenan flujos, cortes, capturas y aperturas. Agencian tecnolog\u00edas securitarias y sociales. Optimizan el disciplinamiento, lo vuelven permanente y preventivo, pero sobretodo <em>end\u00e9mico<\/em>. As\u00ed, se repiten localizadamente los controles, los desconfinamimentos se hacen paulatinos y\/o reversibles, se traza el virus y se acordonan los focos de contagio. <strong>Optimizaci\u00f3n, tecnolog\u00eda y control: m\u00e1quina-v\u00edrica<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DE LOS CONTAGIOS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cHuir, pero mientras se huye, buscar un arma\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Deleuze<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Como (con) el virus, el funcionamiento de la <strong>m\u00e1quina-v\u00edrica<\/strong> reside en su car\u00e1cter comunicativo, en su capacidad de intercambio y fluidez. Se nos dice qu\u00e9, c\u00f3mo y cu\u00e1ndo, constantemente. En su desesperada b\u00fasqueda por recomponer la normalidad cotidiana -que desde <strong>octubre-19<\/strong> estall\u00f3 en por doquier y devino en una fuga masiva de la condici\u00f3n permanente de aislamiento y precarizaci\u00f3n en el <em>\u201coasis chileno\u201d<\/em>-, para el Estado, <strong>la m\u00e1quina-v\u00edrica vuelve posible todo un campo para la aceleraci\u00f3n de la producci\u00f3n de valor<\/strong>. <em>Hace<\/em> y <em>deja<\/em> morir en un traslape de diferentes gestiones pol\u00edticas de fuerzas y servidumbres. As\u00ed, en definitiva, por una parte (re)disciplina, en un intento por <em>\u201cvolver a la normalidad\u201d<\/em> y taponear aquello que permite <em>desplazarce<\/em> de la norma; a la vez que innova en las tecnolog\u00edas de monitoreo y televigilancia en una <em>\u201cnueva normalidad\u201d<\/em>, abriendo la posibilidad de poner a punto y actualizar aquellas disposiciones, h\u00e1bitos y gestos que ya se presentaban de manera virtual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a Gerald Raunig en la lectura que hace de Guattari, habr\u00eda un <em>\u201caspecto vivo, una capacidad enunciativa, un reservorio de posibles que existen en el seno de la m\u00e1quina y que podemos descubrir s\u00f3lo si nos instalamos en esta dimensi\u00f3n maqu\u00ednica\u201d<\/em>. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda esta <strong>dimensi\u00f3n maqu\u00ednica<\/strong>? La <strong>m\u00e1quina-v\u00edrica<\/strong> act\u00faa por la efectuaci\u00f3n de una potencia, es decir, actualizando una posibilidad. Lo \u201cnuevo\u201d emerge -en tanto que <strong>acontecimiento<\/strong>&#8211; en la conjunci\u00f3n de un \u00f3rgano o m\u00e1quina que ya exist\u00eda como posibilidad contenida, pero que aguardaba el momento de ser actualizado. Es decir, el momento de <strong>una nueva composici\u00f3n de lo ya dado<\/strong>. Es all\u00ed donde radica la diferencia entre \u201clo nuevo\u201d e \u201cinnovaci\u00f3n\u201d. Insistamos, porque el problema radica en la modalidad que adquiere dicho acontecimiento: c\u00f3mo es recibido, c\u00f3mo se conjuga, c\u00f3mo acoplarlo, c\u00f3mo gestionarlo. En este caso, la <strong>m\u00e1quina-v\u00edrica<\/strong> solo ha optimizado la automatizaci\u00f3n de las relaciones de sujeci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo acoger entonces un acontecimiento? Lo \u201cnuevo\u201d ser\u00eda la irrupci\u00f3n del virus en el marco de un capitalismo extractivista y la <em>innovaci\u00f3n,<\/em> la capacidad de adaptabilidad y sujeci\u00f3n al contexto actual en un marco de reordenamiento planetario del capital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, el acontecimiento entero no est\u00e1 clausurado. No est\u00e1 todo dicho. Porque esa capacidad viva de posibles son tambi\u00e9n todas las resistencias que desde <strong>octubre-19<\/strong> han mutado -como el virus-, que dan cara y que ven\u00edan dando cara a esta realidad tan charcha: <strong>las ollas comunes, las brigadas de salud, toda una capacidad de autodefensa y un reservorio hist\u00f3rico de solidaridad que se contagia y muta en este escenario de muerte y gesti\u00f3n de la vida, que dispuso de la masacre como \u00fanico posible<\/strong>. Porque <em>\u201cla normalidad era el problema\u201d<\/em>. Se nos quisiera producir en serie una subjetividad que respondiera, de manera acelerada y autom\u00e1tica, a la extracci\u00f3n de valor, obligarnos a <em>\u201cser-para-la-muerte\u201d<\/em> de manera inexorable, donde toda decisi\u00f3n estuviera cancelada con anterioridad. Y sin embargo est\u00e1 la vida. Ese centro sin centro, fr\u00e1gil e inquietante que es una vida que se renueva continuamente y con la misma determinaci\u00f3n de un automatismo que no requiere de ninguna decisi\u00f3n. O bien, que es siempre decisi\u00f3n de vivir. Si lo posible no preexiste al acontecimiento, sino que m\u00e1s bien es creado por este, lo que se abre es la posibilidad de acoger la irrupci\u00f3n del virus en su &#8216;mutabilidad&#8217;, en su operar en principio como una m\u00e1quina que rompe con lo dado, con la existencia entera. <strong>Porque si algo no ha logrado contener esta inmovilizaci\u00f3n general que es el encierro, es cierta agitaci\u00f3n, una especie de centro sin centro, fr\u00e1gil e inquietante, que es una vida, mi vida, mi existencia: una cabeza estallada, una cabeza en llamas<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DE LA EPICRISIS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>&#8220;Y la vidente frot\u00f3 sus manos\/<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>sobre mis agitados ojos inestables\/<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>amplificando mi cansancio&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Cendrars<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, <em>\u201cy sin embargo est\u00e1 la vida\u201d<\/em>. Esa misma agitaci\u00f3n, esa fuga desbocada e incapturable ha sido lo que me ha demolido. <strong>Ha sido precisamente ese centro sin centro, esa fragilidad inquietante, lo que me ha hecho tragarme una oscuridad tan grande<\/strong>: haber encarado la locura y la muerte. El d\u00eda domingo 21 de junio tuve mi peque\u00f1a crisis local: un brote psic\u00f3tico, un <em>\u201cacceso de locura con expresi\u00f3n de una excesiva euforia\u201d<\/em>. Algo as\u00ed como un acceso de aceleraci\u00f3n an\u00edmica y p\u00e9rdida de la noci\u00f3n de realidad, precedida de un largo cuadro depresivo que arrastraba y que signific\u00f3 largos per\u00edodos de agotamiento y fatiga. \u00bfTratamiento? Dos semanas de estad\u00eda en el psiqui\u00e1trico, por representar -cito al Dr. Z\u00fa\u00f1iga, psiquiatra- <em>\u201csu estado psico-patol\u00f3gico un riesgo para s\u00ed mismo y para terceros\u201d<\/em>, <strong>riesgo<\/strong> que <em>\u201cconllevaba una importante repercusi\u00f3n conductual; principalmente al llevar al acto los contenidos de sus ideas deliroides\u201d<\/em>. En el Formulario de Atenci\u00f3n de Urgencia se lee: <em>\u201cPaciente ingresa en camilla con sujeciones, inquieto al ser entrevistado, aspecto acorde a edad cronol\u00f3gica, mesomorfo aspecto sin elementos que destaque, vestimenta adecuada, no cooperador, establece escaso contacto ocular, a ratos agresivo, consciente, l\u00facido, desorientado temporoespacialmente, psicomotricidad complementaria, movimientos estereotipados en ambas mu\u00f1ecas y en cuello, inquieto, intenta ponerse de pie durante la entrevista, afecto paranoide, a ratos irritable, discordancia ideoafectiva, tono de voz, volumen e inflexiones adecuadas\u201d<\/em>. La crisis, el malestar, \u00bfno habr\u00edan derivado de la imposibilidad de acoger dicha mutaci\u00f3n acelerada que es la (nueva) realidad de la <strong>m\u00e1quina-v\u00edrica<\/strong>: optimizaci\u00f3n de la producci\u00f3n? \u00bfNo fue, tal vez, la internaci\u00f3n una manera de <strong>normalizar la inscripci\u00f3n de mi cuerpo en este nuevo escenario-maqu\u00ednico-v\u00edrico<\/strong>? Si la existencia es un centro fr\u00e1gil e inquietante, asumir el <em>querer-vivir<\/em> con todo el sufrimiento, el dolor y el horror que ello conlleva &#8211; \u00a1puesto que nunca se detuvo el horror! -, nos sit\u00faa indudablemente en <strong>otro modo de vida<\/strong>: una afirmaci\u00f3n de dicha <strong>fragilidad e inquietud en tanto que fuerza<\/strong>, todo un despliegue de potencia. <strong>Un arma que en su fuga hace estallar todo centro y se desboca en una multiplicidad ya sin centro<\/strong>. No existir\u00eda ni el m\u00e1s m\u00ednimo deseo de salir victorioso, inc\u00f3lume de la \u201ccrisis\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La epicrisis es la constataci\u00f3n de una eternizaci\u00f3n de la rotura del cuerpo que significa toda existencia y que es anterior a toda \u201ccrisis\u201d. De hecho, no dice relaci\u00f3n con ninguna excepcionalidad. Se trata de <strong>toda una precariedad fabricada y organizada como condici\u00f3n<\/strong>, y no una <em>\u201cfalla\u201d<\/em> o un <em>\u201cmal c\u00e1lculo\u201d <\/em>en el tranquilo discurrir de la (re)producci\u00f3n del capital. Ahora, tampoco se trata de reponer los fracasos, enumerarlos y luego decidir si llorar, o si re\u00edr. Ciertamente terminar\u00e1 por ocurrir lo uno o lo otro, pero no, de ning\u00fan modo se trata de eso. <strong>Se trata de ir hasta el final, hasta las \u00faltimas y desbocar la existencia en esa fuga misma, en esa ambivalente alegr\u00eda que es situarse de lleno en la vida, en esa fr\u00e1gil e inquietante fuerza sin centro<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, no existe ninguna \u00e9pica. Las figuras tr\u00e1gicas me siguen pareciendo &#8211; \u00bfpadeciendo? &#8211; muy moralizantes, propagand\u00edsticas de un <em>ethos<\/em> marcial que llama a probar la propia fuerza, medirla, <em>\u201ccombatir para alcanzar la meta, para vencer\u201d<\/em>. Un llamado a la acci\u00f3n que, al debatirse entre <em>\u201cdestino o libre albedr\u00edo\u201d<\/em>, sit\u00faa muy cerca de la genitalidad de los cuerpos el valor, la gallard\u00eda, la bravura. Prefiero escuchar la <em>g\u00fcata<\/em>, desatender el llamado a la movilizaci\u00f3n global del capital. El amigo Santiago L\u00f3pez-Petit lo dice mejor, <em>\u201cla anomal\u00eda se constituye como aquello que imposibilita el cierre totalitario del capital global\u201d<\/em>. O as\u00ed lo interpreto: <strong>la interrupci\u00f3n, la subversi\u00f3n si se quiere, estar\u00eda m\u00e1s cerca de una escisi\u00f3n que de una transgresi\u00f3n<\/strong>; un desplazamiento o <em>corrida del velo de la realidad<\/em>, un dejarse ir m\u00e1s parecido a una p\u00e9rdida de la noci\u00f3n de realidad. <em>\u201cEstoy enfermo de normalidad\u201d<\/em>, dice Santi. Estoy asqueado <em>por<\/em> la normalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos seguiremos arrastrando por los escombros de esta guerra, <strong>SU<\/strong> guerra, la guerra del capital que intenta eternizarse. El horror como \u00fanica memoria y guiados por lo que siempre nos ha guiado: nuestra intuici\u00f3n, nuestro malestar, esa sensaci\u00f3n de asco en la garganta, hu\u00e9rfanos de la historia, esc\u00e9pticos de toda universalidad. Todo un desplazamiento hacia un afuera inorganizable, una <strong>espacialidad fronteriza<\/strong> que interrumpa aqu\u00ed y ahora el r\u00e9gimen de obviedad capitalista. Una apertura e invitaci\u00f3n a la experimentaci\u00f3n, a la mutabilidad y subversi\u00f3n de la gesti\u00f3n <strong>m\u00e1quina-virus<\/strong>. Existe un continuo de precariedad y \u201cterror an\u00edmico\u201d -como dir\u00edan los compas del Colectivo Juguetes Perdidos- que es urgente desarticular. Hacerlo a la vez que se rechaza toda clausura, todo intento por universalizar las diferencias que significan las formas de vida. Componer la espacialidad para el desplazamiento: la verdad es un proceso y no un resultado, condici\u00f3n de una dimensi\u00f3n pragm\u00e1tica que abre el <em>querer-vivir<\/em>, siempre. Es el cuerpo, que porta la marca de la desesperaci\u00f3n y de la enfermedad, el \u00fanico criterio de verdad: la oscuridad, la locura, la muerte, mi sombra que se funde con la de la noche, para agrandarse o desaparecer -que es lo mismo-. Desplazamiento e interrupci\u00f3n del orden y de la normalidad, en la verdad de un cuerpo enfermo: proceso y condici\u00f3n de una dimensi\u00f3n pragm\u00e1tica del <em>querer-vivir<\/em>, querer la existencia misma. Acoger la mutabilidad, volver a poner la vida al centro, disputar la existencia al capital, disputar el significado de <em>\u201cnada volver\u00e1 a ser lo mismo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DE LA POTENCIA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cNos sobrar\u00e1 cuero y nos faltar\u00e1 armaz\u00f3n, edad, d\u00edas, costumbres, las herramientas que utilizamos anta\u00f1o en este valle de l\u00e1grimas, produci\u00e9ndose otro desequilibrio en la inmortalidad por exceso de equipaje, c\u00e9lulas y vestiduras, vi\u00e9ndonos obligados a improvisar otra vez el argumento de la vida\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Alcalde<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Una imagen ha dado la vuelta al mundo. Un polic\u00eda blanco, un paco aprieta su rodilla contra el cuerpo de <strong>George Floyd<\/strong>: tendido en el suelo, un cuerpo negro pierde la vida. <em>\u201cI can&#8217;t breathe\u201d<\/em>, una vez m\u00e1s, ha sido el grito de revuelta que ha incendiado el pa\u00eds gringo entero y que alrededor del mundo se ha hecho eco. Reclamo, grito, gesto desesperado frente a la inscripci\u00f3n parox\u00edstica de una <strong>impotencia<\/strong>: <em>no puedes, no deber\u00edas estar vivo<\/em>, la rodilla del paco sobre el cuello de George Floyd. Y a lxs sobrevivientes les queda portar la marca de esa impotencia: <em>saber que tu vida es prescindible<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra imagen. El machi <strong>Celestino C\u00f3rdova<\/strong> en un evidente deterioro f\u00edsico, contin\u00faa, ya m\u00e1s de 100 d\u00edas de huelga de hambre, poniendo su cuerpo para lograr cumplir la petici\u00f3n de regresar a su <em>rewe<\/em>, y se suma as\u00ed a una amplia trayectoria de lucha y resistencia del pueblo mapuche ante la hist\u00f3rica arremetida de muerte del Estado chileno. La huelga de hambre del machi, su vida puesta por delante, es la confirmaci\u00f3n de una <strong>potencia<\/strong>: una vida, una existencia que vuelve com\u00fan un levantamiento frente al terrorismo de estado. Ante el silenciamiento, la indiferencia, la persecuci\u00f3n, la prisi\u00f3n y el asesinato, una afirmaci\u00f3n de vida. Volver a mirar de frente al horror. Dar cara.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto por\u00a0<strong>Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez<\/strong><\/p>\n<p>Foto de portada: serigraf\u00eda de <strong>Guillermo Nu\u00f1ez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DE LAS M\u00c1QUINAS \u201cEl medio de trabajo, asimilado con el proceso de producci\u00f3n capitalista, sufre diversas metamorfosis, la \u00faltima de las cuales es la m\u00e1quina o, mejor dicho, un sistema autom\u00e1tico de maquinaria puesto en movimiento por un mecanismo autom\u00e1tico o fuerza motriz, que se mueve por s\u00ed mismo\u201d Marx De nuevo -\u00bfo siempre, acaso?- [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":1421,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[379],"tags":[],"class_list":["post-1420","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1420"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1420\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1422,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1420\/revisions\/1422"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1421"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}