{"id":1261,"date":"2020-03-18T12:17:15","date_gmt":"2020-03-18T15:17:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1261"},"modified":"2020-04-09T17:17:04","modified_gmt":"2020-04-09T20:17:04","slug":"avenida-gabriela-con-el-penon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2020\/03\/18\/avenida-gabriela-con-el-penon\/","title":{"rendered":"Avenida Gabriela con El Pe\u00f1\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>El agua es \u00e1gil y no lleva<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>memoria consigo. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y es ah\u00ed donde la micro se diluye por el vidrio empa\u00f1ado, donde se derrite el atardecer entre el tr\u00e1fico de luces rojas y amarillas y verdes, y es ah\u00ed donde lo chileno pierde el rostro entremedio de la lluvia<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>El agua es \u00e1gil y sin<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0objeto propio.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Y por el flujo de la ciudad, se van caminando todos los espectros adentro de una adicta ballena met\u00e1lica, donde su adolorido grito (adolorido del coraz\u00f3n) avanza hacia el pulso de un estanque de aguas servidas, hacia un canal residual del elogio de las cosas de la tierra<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>El agua es \u00e1gil y no lleva<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>memoria. <\/em><\/p>\n<p>Avenida Gabriela absorbe a todos los desiertos perdidos con la caricia suave de una arom\u00e1tica papaya en conserva.<\/p>\n<p>Por donde vivo, el pasaje Calixto de la villa Las Lunas, recuerdo que navegaba en una piedra gigante el rostro de Mistral, ense\u00f1ando con la mirada la ventisca que inunda de violenta agua y constructora arena las aceras de las calles abiertas, confundiendo si se marchita la flor en las ma\u00f1anas o florece la semilla por el claro-oscuro. Al cruzar el paso cebra, la calle nos presenta la abertura al cielito lindo de Vicu\u00f1a, nacido de un puente alto hecho de mosaico, hecho de pobreza y delincuencia, hecho al sur de Santiago. La interzona perif\u00e9rica nos atraviesa agujereando el mudo nudo de la distancia, y la rueda sobre el lomo de toro son\u00f3 como el simple pinchazo de m\u00fasica subterr\u00e1nea que revienta el coraz\u00f3n en llama.<\/p>\n<p>Tomando mis \u00fanicas 5 lucas de mi bolsillo roto, aparece el perfil de la poetisa, me alegra un chiste fome: pagar\u00e9 con poes\u00eda lo que me mata.<\/p>\n<p>Meta poemas en un macetero y ri\u00e9galos con elogios de las materias de la vida; las fantasmales voces mistralianas expanden todo elemento psicol\u00f3gico, saborean el olor a la carne muerta del sentir, y reviven el hueso del recuerdo de una oraci\u00f3n que me suena en la oreja como insecticida: <em>el agua es \u00e1gil y sin objeto propio.<\/em><\/p>\n<p>Toda mosca ver\u00e1 en la prosa gabrielana al invunche de toda la fauna del tiempo y se perder\u00e1 en el desierto florido latinoamericano. Por medio de la lluvia brotar\u00e1n los cantos espiritistas que sientan la sombra en el paradero y tocan con el cuerpo al manantial que gotea por los poros, el barro que cae al desag\u00fce se transforma en tumba, y aparece el funeral como un desgarrado ritual l\u00edrico, corp\u00f3reo, territorial de todas las cosas que se van de mis sentidos. Morir ahogado en el cruce de Avenida Gabriela con el Pe\u00f1\u00f3n, me ha provocado que la cortada lengua de araucaria flote en tibia sangre, y me aproveche del agua ca\u00edda para ir probando estos amargos frutos, dulces de la desolaci\u00f3n. Todos los huesos que pill\u00e9, en el camino, los llevar\u00e9 al Volc\u00e1n, y armar\u00e9 en la reventada y golpeada plaza p\u00fablica el esqueleto de un poema que nace en una calle enrollada en una conversaci\u00f3n que se ir\u00e1 apagando en el pensativo rostro de la noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Juan Pugga<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El agua es \u00e1gil y no lleva memoria consigo. &nbsp; Y es ah\u00ed donde la micro se diluye por el vidrio empa\u00f1ado, donde se derrite el atardecer entre el tr\u00e1fico de luces rojas y amarillas y verdes, y es ah\u00ed donde lo chileno pierde el rostro entremedio de la lluvia El agua es \u00e1gil y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":1262,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[386,387],"class_list":["post-1261","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","tag-avenida-gabriela","tag-el-penon"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1261"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1261\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1263,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1261\/revisions\/1263"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1262"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}