{"id":1227,"date":"2020-03-11T18:37:09","date_gmt":"2020-03-11T21:37:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1227"},"modified":"2020-03-11T18:40:04","modified_gmt":"2020-03-11T21:40:04","slug":"seguimos-atendiendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2020\/03\/11\/seguimos-atendiendo\/","title":{"rendered":"Seguimos Atendiendo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Una de las inesperadas contradicciones del estallido social de octubre, son aquellos lugares que comenzaron a blindarse, a tapiar sus puertas y ventanas, a cubrirse, alambrar, cercar, a quitar sus logos, la publicidad de sus paredes y marquesinas, pero seguir ofreciendo sus mercanc\u00edas. Un repliegue que nos invita a pensar m\u00e1s all\u00e1 de este acto de protecci\u00f3n. El centro y el barrio alto se acoraza y se camufla\u00a0en una mezcla est\u00e9tica propia de sectores industriales y pel\u00edculas postapocal\u00edpticas donde el gusto por exhibir y mostrar queda obsoleto bajo la premisa de proteger. Porque pareciera que la vitrina y sobre todo las fachadas vidriadas\u00a0dan cuenta de cierta fanfarroner\u00eda que podemos adjudicar al orden p\u00fablico ganado en la transici\u00f3n a la democracia, pero como una alegor\u00eda hollywoodense, el brillo y la transparencia escond\u00edan su fragilidad en la superficie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El vidrio recubri\u00f3 nuestras ciudades desde mediados de los 90, y se vuelve parte del paisaje donde podemos reconocer un ideal de Chile que coquetea con el crecimiento y una democracia estable. Ense\u00f1\u00e1bamos al exterior un discurso de libertad, progreso y prosperidad. Pero la vitrina ten\u00eda una fisura, a la vista de todos. Y de pronto la grieta ya no resiste m\u00e1s y todo esto se desploma de una manera estruendosa y espectacular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"531\" height=\"797\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1233\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.06-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.06-p.m..png 531w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.06-p.m.-200x300.png 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 531px) 100vw, 531px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"527\" height=\"799\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1234\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.16-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.16-p.m..png 527w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.16-p.m.-198x300.png 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 527px) 100vw, 527px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl miedo cambi\u00f3 de bando\u201d leo en las vitrinas blindadas de un banco. As\u00ed parte esta serie de fotograf\u00edas que van dando cuenta de ese miedo, que se materializa entre planchas de zinc, acero y terciado estructural. Las clases altas de nuestro pa\u00eds fueron creando una trama invisible un muro inmaterial que nos ha separado por d\u00e9cadas. Intrincadas operaciones y discursos que se han acumulado en un imaginario colectivo. Cr\u00edmenes econ\u00f3micos, cohecho, apropiaciones, malversaciones, colusiones, un sin n\u00famero de actos delictuales que no vale la pena enumerar, pero que operan tambi\u00e9n dentro de un campo simb\u00f3lico. Durante estos a\u00f1os hemos presenciado c\u00f3mo la clase pol\u00edtica y empresarial puede librarse de la justicia con desfachatez y arrogancia, la misma que hoy reclama paz y sentido com\u00fan para incentivar un di\u00e1logo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Desde 18 de octubre, estamos viendo un reordenamiento del juego pol\u00edtico. En la calle se ha puesto en escena el fuego, el baile, los gritos, las percusiones, la sangre, un acto pagano que nos devuelve una imagen primaria que cre\u00edamos extinta en nuestro progresista y moderno Chile. Y en contraposici\u00f3n a la performance colectiva, la clase pol\u00edtica y empresarial devuelve como una imagen espejada; el blindaje y represi\u00f3n policial. Ambas dimensiones parecieran atravesar planos de la realidad tan distantes que es dif\u00edcil ver una soluci\u00f3n inmediata.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El gobierno de nuestro pa\u00eds opt\u00f3 por un camino inmunol\u00f3gico para enfrentar el estallido. Desde su forma de leer la grieta, ha construido una otredad a la que puede combatir. Un virus que se esparce y que infecta nuestro ideal de sana democracia y que debemos exterminar lo antes posible. Volvimos al imaginario cancer\u00edgeno, seg\u00fan el General Besaletti, quien en sus desafortunadas declaraciones nos afirma que para erradicar un c\u00e1ncer: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">se matan c\u00e9lulas buenas y c\u00e9lulas malas\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"528\" height=\"798\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1236\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.39-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.39-p.m..png 528w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.39-p.m.-198x300.png 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"528\" height=\"794\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1235\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.29-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.29-p.m..png 528w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.29-p.m.-199x300.png 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El otro siempre intimida; la mujer, el ind\u00edgena, el gay, el pobre, el inmigrante, el trans, siempre es en principio una amenaza, que podr\u00edamos tolerar, pero antes de ser aceptado es un sujeto sospechoso. Bajo esta premisa podemos deducir que el blindaje siempre ha estado ah\u00ed, ha sido la forma en que las clases altas se han relacionado con el resto de Chile. Ellos pueden ir a sus universidades y colegios, a sus cl\u00ednicas, a sus plazas y parques, a sus playas, a sus estadios, evitando el contacto con esa otredad, que molesta e interrumpe la sensaci\u00f3n de seguridad, orden y progreso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Durante estos 30 a\u00f1os se construyeron fachadas vidriadas, que vest\u00edan nuestros edificios corporativos creando la ilusi\u00f3n de un distrito econ\u00f3mico pujante y exitoso. Oficinas y centros comerciales aspiracionales que no son coherentes con una realidad social que se estaba desbordando. Ese tipo de transparencia que permit\u00eda ver, pero no tocar. Chile ostentaba libertad y prosperidad exhibi\u00e9ndose al resto del mundo con orgullo. En palabras de nuestro presidente; \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">En medio de esta Am\u00e9rica Latina es un verdadero oasis, democracia estable, econom\u00eda creciendo\u201d.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Pero en el desierto tambi\u00e9n hay espejismos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl dinero, que todo lo hace comparable con todo, suprime cualquier rasgo de lo inconmensurable, cualquier singularidad de las cosas. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1) seg\u00fan Byung \u2013 Chul Han. Chile postdictadura se transforma en un extra\u00f1o engendro liberal, que trata de esconder al otro y busca la semejanza. Quedamos a medio camino entre problem\u00e1ticas del XX y del siglo XXI. En principio nos rige una visi\u00f3n inmunol\u00f3gica, descrita por Byung \u2013 Chul Han como una \u00e9poca, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cmediada por una clara divisi\u00f3n entre el adentro y afuera, el amigo y el enemigo en entre lo propio y lo extra\u00f1o\u201d(2),<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> pero al mismo tiempo estamos sometidos a una sociedad del rendimiento, que va dejando atr\u00e1s a la sociedad disciplinaria. Seg\u00fan el mismo autor<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u201cestos sujetos son emprendedores de s\u00ed mismos\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0 Y esto nos dio la confianza para construir nuestros edificios de vidrio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"529\" height=\"798\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1232\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.57-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.57-p.m..png 529w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.57-p.m.-199x300.png 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 529px) 100vw, 529px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"527\" height=\"797\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1237\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.47-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.47-p.m..png 527w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.21.47-p.m.-198x300.png 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 527px) 100vw, 527px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces esta sociedad embriagada de emprendimiento y progreso llevaba tambi\u00e9n una fisura por donde asoma una sociedad disciplinaria que privilegia el orden p\u00fablico por sobre otros derechos. Del paradigma inmunol\u00f3gico rescatamos el miedo al otro, y del imaginario del rendimiento rescatamos la autoexplotaci\u00f3n. As\u00ed lo advertimos durante el estallido, Chile no pod\u00eda darse el lujo detener las m\u00e1quinas, no pod\u00edamos perder el tiempo. Tras los primeros d\u00edas de enfrentamientos ya estaba instalado en la prensa la idea de la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica, subsidios a las pymes y el desempleo, como las grandes preocupaciones del gobierno. Despu\u00e9s el comercio se blind\u00f3 y colg\u00f3 carteles afuera de sus fachadas que dec\u00edan: \u201cSeguimos atendiendo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La b\u00fasqueda de la seguridad siempre me ha causado extra\u00f1eza, quiz\u00e1s sea porque nac\u00ed el 85 y hubo un terremoto, y luego el gran terremoto del 2010 y derrumb\u00f3 la casa en que viv\u00eda y con esto pude abrazar la incertidumbre. Todo lo que hoy tenemos no significa nada, que la seguridad no es algo que podamos poseer. En estos 30 a\u00f1os se ha construido un pa\u00eds\/oasis, progresista y c\u00f3modo para quienes lograron entrar, un espejismo para otros y un desierto para el resto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1194\" height=\"799\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1230\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.37-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.37-p.m..png 1194w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.37-p.m.-300x201.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.37-p.m.-768x514.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.37-p.m.-1024x685.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.37-p.m.-1040x696.png 1040w\" sizes=\"auto, (max-width: 1194px) 100vw, 1194px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"531\" height=\"796\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1229\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.29-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.29-p.m..png 531w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.29-p.m.-200x300.png 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 531px) 100vw, 531px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Veo a quienes quieren cambiar de modelo, quienes quieren cambiar la constituci\u00f3n, como gente que est\u00e1 dispuesta a abrazar la incertidumbre, a caminar sin miedo por un terreno desconocido y ver qu\u00e9 pasa. Y veo por otro lado a gente que act\u00faa desde la seguridad y con resistencia al cambio porque implica un riesgo. S\u00e9 que nuestro modelo econ\u00f3mico pretende evitar el peligro. Pero lo cierto es que nuestro modelo econ\u00f3mico, como cualquier otro, est\u00e1 lejos de poder darnos alguna certeza. Por eso cuando veo los blindajes, no veo s\u00f3lo miedo, veo a gente aferrada a una ilusi\u00f3n, que es siempre in\u00fatil frente al futuro. La seguridad no es algo que se pueda poseer, comprar o mantener. Por eso prefiero a esa gente que est\u00e9 dispuesta al salto al vac\u00edo. Como dice H\u00f6lderlin:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u201call\u00ed donde asoma el peligro se encuentra lo que salva\u201d.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">1 Han, Byung \u2013 Chul. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa sociedad de la transparencia\u201d,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> editorial Herder, 2013<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">2 Han, Byung \u2013 Chul. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLa sociedad del cansancio\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, editorial Herder, 2017<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"528\" height=\"798\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1231\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.47-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.47-p.m..png 528w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Captura-de-pantalla-2020-03-11-a-las-6.20.47-p.m.-198x300.png 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 528px) 100vw, 528px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Fotograf\u00edas y texto por <strong>Samuel Sebasti\u00e1n<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las inesperadas contradicciones del estallido social de octubre, son aquellos lugares que comenzaron a blindarse, a tapiar sus puertas y ventanas, a cubrirse, alambrar, cercar, a quitar sus logos, la publicidad de sus paredes y marquesinas, pero seguir ofreciendo sus mercanc\u00edas. 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