{"id":1099,"date":"2019-11-09T10:35:47","date_gmt":"2019-11-09T13:35:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1099"},"modified":"2020-10-16T20:36:38","modified_gmt":"2020-10-16T23:36:38","slug":"de-por-que-no-hay-que-soltarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2019\/11\/09\/de-por-que-no-hay-que-soltarse\/","title":{"rendered":"De por qu\u00e9 no hay que soltarse"},"content":{"rendered":"<p>En estos d\u00edas y en estas noches, los territorios que habitamos dejan de reproducir las reglas del juego. El tiempo nos pertenece e intentamos abrazarlo con toda nuestra fuerza. Aparece un mundo que es otro, que es nuestro y que no cabe en esa normalidad que hoy nos parece mucho m\u00e1s amenazante. Comprendemos entonces que el \u201coasis\u201d no era m\u00e1s que un espejismo en un desierto de injusticias y nosotrxs la arena que se levanta en forma de tormenta. El calor de las jornadas se refleja en nuestros cuerpos y aun as\u00ed nos abrazamos, porque hemos vuelto a encontrarnos. Los relojes ya no avanzan, s\u00f3lo el sol y la luna nos indican los momentos. Nos sentimos m\u00e1s fuertes, m\u00e1s \u00e1giles, m\u00e1s despiertxs, m\u00e1s vivxs.<\/p>\n<p>La rutina se convierte en un vago recuerdo frente a la oportunidad de recorrer las calles y (re)conocer ojos amables y palabras sinceras. \u00abAs\u00ed que de esto se trataba\u00bb dice un oficinista que decidi\u00f3 abandonar el cub\u00edculo m\u00e1s temprano para unirse a la marcha por la avenida. \u00abQue pase lo que tenga que pasar\u00bb susurra una se\u00f1ora mientras observa c\u00f3mo se enciende la barricada en la esquina (la misma que bloquea el paso de quienes pretenden provocar enfrentamientos y silenciar nuestras voces). \u00ab\u00a1Esta no la vamos a olvidar!\u00bb gritan lxs estudiantes en las calles, luego de derribar el port\u00f3n que lxs manten\u00eda encerradxs en los distintos establecimientos. \u00abLo que buscamos no cabe en sus banderas\u00bb se lee en los muros de las sedes pertenecientes a los partidos pol\u00edticos de todos los sectores.<\/p>\n<p>Somos lxs nadie, lxs que no buscan un acuerdo sino recuperar todo aquello de lo que se nos ha privado. Somos los millones de personas que renunciaron a la servidumbre. Somos las palabras, los recuerdos, las acciones y las pausas. Somos la herida, la grieta, la sangre. Somos lxs que duermen en el piso de los hospitales o mueren esperando en los asientos. Somos lxs abuelxs y lxs ni\u00f1xs de la calle, o lxs que tienen casa, pero nada con que habitarla. Somos la sed y el hambre. Somos la impotencia y la esperanza. Somos las ra\u00edces y el agua que las nutre. Somos el poema y las manos que lo escriben. Somos todo esto y a la vez el riesgo de volver a ser nada.<\/p>\n<p>Por eso no hay que soltarse. Porque el cansancio es natural y la represi\u00f3n su mejor estrategia, pero no hay que soltarse. Hay que abrazar la diferencia, transformarla en estrategia, compartir las experiencias, rechazar toda conducta que pretenda dividirnos. No hay que soltarse. Solxs somos contenibles, juntxs no hay quien nos aguante.<\/p>\n<p>Hoy la alegr\u00eda de un nosotrxs opaca toda algarab\u00eda y no hay espacio para jerarqu\u00edas. Experimentamos esa comunidad que tanto mencionamos, olvidamos los discursos y encarnamos nuestros sue\u00f1os. Cuestionamos lo que fuimos y cambiamos por medio de lo que hacemos. Nos escuchamos, discutimos, no decaemos y continuamos. Por todo esto no hay que soltarse, porque es por nuestro encuentro y no por sus migajas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fotograf\u00eda y texto por Jos\u00e9 Miguel Fr\u00edas R.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos d\u00edas y en estas noches, los territorios que habitamos dejan de reproducir las reglas del juego. El tiempo nos pertenece e intentamos abrazarlo con toda nuestra fuerza. Aparece un mundo que es otro, que es nuestro y que no cabe en esa normalidad que hoy nos parece mucho m\u00e1s amenazante. 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