Resonancias magnéticas: el mal se esconde entre sueños y paisajes

¿Existe algún sonido cuya reverberación resulte hipnótica? Me gustaría que quienes decidan continuar leyendo este texto pudieran imaginar uno: el fluir del agua, el viento que mece las hojas de un árbol, grillos en medio de la noche… ¿Qué tal si, de pronto, la reiteración develara escalofriantes misterios capaces de cuestionar nuestra realidad tal como la conocemos? ¿Cómo dejar de oír sin sobresaltarse? En adelante, una quietud dudosa. En el mejor de los casos, un sueño del que es posible despertar.

Nuestro primer acercamiento a Resonancias magnéticas (2021, Libros del Pez Espiral) son imágenes superpuestas en tonos fríos de una cascada entre rocas, rodeada por un aserradero en medio de una frondosidad nebulosa. Capas que sugieren una inmersión al intrincado universo de Twin Peaks, la icónica serie televisiva creada por David Lynch y Mark Frost. Aunque de buenas a primeras pareciera indispensable manejar información que permita completar la experiencia que propone el poemario, Twin Peaks opera como una excusa que permite a Samuel Espíndola Hernández (1993) explorar dimensiones oscuras del ser humano y la naturaleza que movilizan no solo el imaginario de la serie, sino de aquello que desconocemos y nos acecha.

Twin Peaks se llama en realidad North Bend y queda al noroeste de Washington, EE.UU. Localidad montañosa, gélida, rodeada de profusos bosques, ríos y lagos. Esta descripción bien podría ajustarse a Cochamó, Puyehue o Río Negro, al sur de nuestro país: poblados con pocos habitantes, idealizados por sus bucólicos parajes, dinámicas familiares y actividades cotidianas. También sitios de leyendas e historias intrincadas que van de boca en boca, de generación en generación; escenarios de extraños sucesos difíciles de asimilar o, incluso, crímenes macabros. Una mujer muerta y amoratada flotando en un río después de ser agredida y violada, por ejemplo, y cuyo nombre pudo haber sido Laura o Petronila: “(…) mi primer milagro fue emerger de las aguas profundas / como emergieron de los basurales en las quebradas las niñas del desierto / las guiaron los cóndores de vuelta donde las cámaras de los matinales / las esperaban”.

Resonancias magnéticas, dividido en seis capítulos que se ciñen a la cronología de la serie, inicia, de hecho, con un poema titulado con la fecha de emisión del primer capítulo y que empuja la puerta hacia este mundo plagado de enigmas que tensionan el vínculo entre la realidad y la ficción: “la niebla borra como siempre los contornos”. No obstante, uno de los grandes desafíos que contiene este poemario es convencer a los lectores de que no es estrictamente necesario conocer el universo simbólico de Twin Peaks para abordarlo. Una de las premisas de la serie es que nada es lo que parece, y sobre ella, Espíndola logra hábilmente dar con referencias que mantienen el espíritu de esta y, simultáneamente, apelar a una memoria local difícil de soslayar: “(…) y más que nada en el mundo / haber sido digno de tocar la arena / que ciega los ojos / en alto hospicio”. Las fronteras se desdibujan: el agente Dale Cooper ya no dialoga solamente con Diane, sino que nos hace parte de un mal que es transversal, que puede estar en cualquier parte.

Con un vasto manejo del lenguaje figurado, Espíndola nos invita a observar, oír y dar forma a las distintas expresiones de la violencia que no solo provienen de la acción humana, sino que, fundida con la naturaleza, alcanzan una fuerza insospechada, sobrenatural, incluso: “un poco más allá de las últimas dunas / empezaban a aparecer estribaciones de bosque esclerófilo / sobre la incipiente humedad que inquietaba las venas / presintiendo las últimas cenizas del impacto”. Pero no se queda allí. El autor también explora otras dimensiones de la perversidad que no están directamente relacionadas con Twin Peaks, pero se anclan a un relato mucho mayor: la eterna dicotomía entre el bien y el mal. Para ello, se vale de referencias bíblicas que cuestionan la existencia de la primera: “en alguna cueva inencontrable apenas una columna / blanca desde el día que lot embriagó a sus hijas / mientras emprendía la sagrada misión / de repoblar la tierra”. Ni siquiera el cristianismo puede combatir al mal que emerge de las entrañas.

Resonancias magnéticas, en definitiva, nos interpela a estar atentos, a hacerle frente a una oscuridad que, aunque pareciera lejana, ficticia, televisiva, gravita tanto dentro como fuera de cada une de nosotres. No son pesadillas, o tal vez estas son mucho más tangibles de lo esperado. Los sonidos subterráneos no cesan, ni siquiera cuando no los oímos.

Por Camila Hormazábal M.

 

 

 

 

Resonancias magnéticas
Samuel Espíndola Hernández
2021
100 pp.
Pez Espiral
Precio: 10.000 pesos chilenos

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